Memorias del Regimiento 7

Memorias del Regimiento 7

En esta nota hablan Sebastián Casado Tasca y Silvia Cugura Casado, hijos de detenidos desaparecidos y robados cuando eran bebés. Sus apropiaciones tienen una coincidencia: ambas partidas de nacimiento falsas tienen la dirección del ex Regimiento de Infantería N° 7 de La Plata. ¿Cuál es la historia de esa dependencia militar, centro de secuestros y asesinatos? A 45 años del Golpe, los organismos piden que el predio donde actualmente funciona el Centro Cultural Malvinas sea señalado como Sitio de la Memoria. 


Se lo dijo una prima lejana.

Fue en 1999 cuando María José Capitolino se enteró que ella y su hermano de crianza, Sebastián, no eran hijos biológicos de Ángel Capitolino y Silvia Molina. 

El día que finalmente se animó a contárselo a su hermano, Sebastián fue a buscar una respuesta. Y lo confirmó.

-No se los quise decir antes para no lastimarlos- le dijo Molina.

El matrimonio llevaba unos catorce años de separación y hacía tiempo que Sebastián había dejado de tener relación con Capitolino. Durante varios días, el joven le preguntó a Molina “cómo había sido”. Tras varios intentos, la mujer le respondió que Capitolino “un día le dijo de ir a La Plata, que ella lo esperó en un lugar” y que luego lo trajo a él. También le comentó que “provenía de un lugar de madres solteras y que con María José fue algo parecido”. 

En ese momento, Sebastián no pensó que pudiera ser hijo de desaparecidos. En cambio, a María José esa posibilidad la llevó a acercarse a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) para cotejar su ADN con el de los grupos de familiares que almacena el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG). Al tiempo, la convocaron para informarle que el análisis no había arrojado ningún resultado positivo y comunicarle de la existencia de una causa relacionada con Capitolino por la apropiación de su hermano. 

Sebastián Casado Tasca es uno de los dos hijos de desaparecidos robados en cuyas partidas falsificadas figura como lugar de nacimiento el Regimiento 7 de La Plata, donde hoy funciona el Centro Cultural Islas Malvinas. 

A 45 años del Golpe genocida, Perycia habló con ellos para reconstruir la historia criminal de una de las dependencias militares claves en el entramado represivo y clandestino de la provincia de Buenos Aires. 

CASADO TASCA 

En 1976, Adriana Leonor Tasca vivía en la ciudad de La Plata y era becaria de la Caja de Abogados. En ese lugar conoció a Gaspar Onofre Casado, apodado “Quinto”, quien también trabajaba allí. Ambos militaban en Montoneros y fueron secuestrados en distintos operativos a fines de 1977. Casado fue llevado a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y Adriana, quien cursaba el quinto mes de embarazo, al centro clandestino de detención (CCD) “La Cacha”. 

Cuando Sebastián se enteró de la existencia de la causa sobre su apropiación, volvió a interrogar a Molina en búsqueda de la verdad. Primero, la mujer le dijo que la causa nunca existió. Luego, se desdijo y, tras reconocer que había sido real, le aseguró que “fue todo un invento” y que “no era hijo de desaparecidos”. Sebastián eligió creerle. Sin embargo, la información le siguió dando vueltas. “Después de un par de años, ya esa palabra no me terminaba de ser del todo confiable y me decidí a buscar”, recuerda Casado Tasca en conversación con Perycia

En diciembre de 2004, envió un mail a Abuelas de Plaza de Mayo. “Ahí comencé con la búsqueda, que básicamente era conseguir la causa que trataba sobre mi identidad, o un extracto, para ver si existía, cómo era y si aparecía alguna información para seguir avanzando”, explica. Tras una primera reunión, de Abuelas lo enviaron a Conadi, donde al tiempo le dieron un resumen del expediente. 

Entre 1984 y 2004, Abuelas había recibido unas siete denuncias en las cuales se relataba que el matrimonio Capitolino-Molina había inscripto como hijo propio a Sebastián. Una de estas denuncias fue la de Máxima René David, de 1984, que dio origen a la causa 92.025, caratulada “Juez de Menores Lidia Pegenaute s/ Denuncia”, la cual tramitó ante el Juzgado Penal 5 de La Plata. 

El resumen incluía una copia de las declaraciones de Capitolino y la constatación de parto, según la cual “el día 27 de marzo de 1978, a las 18 horas, en la calle 54, entre 19 y 20, N° 22 de la ciudad de La Plata, nació una criatura de sexo masculino”. El documento estaba firmado por la médica Nora Raquel Manacorda, cuyo sello indicaba “Oficial Inspector M.P. 14560 Médico de Policía. Entonces, Manacorda se desempeñaba en la Dirección de Sanidad de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. En ese cargo y en esa dependencia permaneció desde el 1 de septiembre de 1977 hasta el 1 de julio de 1980, cuando fue ascendida al grado de Oficial Inspector Médico.

Era la primera vez que Sebastián veía el documento. Cuando preguntó a las personas en Conadi si conocían la dirección que figuraba en la partida, éstas le indicaron que se trataba del Regimiento de Infantería 7 de La Plata. La certificación permitió que fuese inscripto falsamente bajo el nombre de Sebastián Ricardo Francisco Capitolino, el 3 de abril de 1978, mediante el acta el N°565 D II, en la seccional de La Plata del Registro Nacional de las Personas de la Provincia de Buenos Aires. 

Aunque “no sentía que podía ser hijo de desaparecidos”, Sebastián “necesitaba” sacarse la duda. Y para eso “necesitaba datos y cada dato que encontraba” le generaba “más dudas”. 

En septiembre de 2005, Sebastián se acercó al Hospital Durand y se realizó la extracción de sangre para la muestra genética. “¿Cuánto pueden tardar?”, se preguntó muchas veces en el transcurso de los cuatro meses que llevó el cotejo. Temía haberse “inventado toda esta película”. Finalmente, el hijo de Adriana Leonor Tasca y Gaspar Onofre Casado recuperó su verdadera identidad el 9 de febrero de 2006. 

15 años después, del otro lado de la línea, la voz del nieto restituido número 82 se ilumina al recordar ese día: “Fue encontrar gente que me estaba buscando”. 

El 15 de marzo de 2006, Sebastián solicitó que se declare la nulidad de su partida falsa y su nacimiento fue inscripto con sus verdaderos datos filiatorios. “Cuando (Ramón) Torres Molina, abogado histórico de Abuelas, me da el examen de ADN y la hoja para firmar, lo primero que me surge es: ¿Cómo firmo? O sea, qué nombre le pongo. Le pregunto y me dice que firme como quiera. Y firmo Sebastián Casado Tasca. Después, me cuentan que mis viejos por ahí me iban a poner José y cuando hago el documento elijo llamarme Sebastián José Casado Tasca”, recuerda. 

En 2009, la apropiación de Casado Tasca fue declarada crimen de lesa humanidad, y por lo tanto imprescriptible, y se ordenó la detención de la ex médica de la Policía y la apropiadora. Capitolino había fallecido en 2005. 

El 20 de diciembre de 2012, el Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de La Plata condenó a Molina a cinco años y medio de prisión, y a Manacorda a diez años, «por su complicidad en el genocidio perpetrado durante la dictadura cívico militar de 1976- 1983, al participar del traslado por la fuerza de niños de su grupo familiar a otro». 

CUGURA CASADO 

Olga Noemí Casado era enfermera y vivía en Mar del Plata. El 15 de julio de 1976 se casó con Jorge López Uribe, quien desapareció el 26 de agosto de ese año. Luego, se mudó a La Plata con una pareja amiga. Allí conoció a Juan Oscar Cugura. Ambos eran militantes de Montoneros, conocidos por sus compañeros como “Julia” y “Ceferino” o “el negro Cefe”. 

Casado fue secuestrada el 22 de noviembre de 1977 por un grupo de personas vestidas de civil fuertemente armadas, cuando se encontraba en la casa de Nora Formiga, en calle 54 Nº 1271 de La Plata, junto con María Teresa Calderoni, Norma Formiga y Elena Arce. Entonces, la joven cursaba entre el séptimo y el noveno mes de embarazo. Después del secuestro, “Julia” fue trasladada a “La Cacha”. También fue vista en el CCD “Puesto Vasco”. 

Respecto de las fuerzas que intervinieron en el secuestro, María Ruth Formiga declaró que el departamento de su hermana Nora estaba clausurado con una faja que decía “Regimiento 7 grupo operacional 113”. 

Casado fue asesinada el 1 de marzo de 1978. Siete días después, sus restos se inhumaron como NN en el Cementerio de La Plata. Cugura fue asesinado el 11 de octubre de 1977. Ambos fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense en 2012. 

Manacorda también falsificó la constatación de nacimiento de la hija de Cugura y Casado. “Certifico que el día 10 mes febrero año 1978 a la hora 13 lugar Barrio de Suboficiales del RI 7 calle 54 e/ 19 y 20 La Plata Casa Nº 27 nació una criatura de sexo femenino”, rezaba el documento utilizado por Esteban Santillán y Celia Beatriz Ger para inscribir a la niña como hija biológica en la Seccional Primera del Registro Provincial de las Personas, mediante el Acta Nº 636 AII del 2 de marzo de 1978. 

El 28 de abril de 2006, Jorgelina Azzari de Pereyra, responsable de la filial La Plata de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, denunció, en base a acusaciones recibidas y datos colectados, que el matrimonio Santillán-Ger habría inscripto como propia con el nombre de Silvia Alejandra Santillán Ger a quien podría ser hija de personas detenidas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar. 

Del Legajo 146.852 del Ejército se desprende que Santillán prestó servicios en el Batallón de Inteligencia 601 entre 1969 y 1981, con una interrupción en 1975, cuando se desempeñó en el Destacamento de Inteligencia 142, de San Miguel de Tucumán, mientras se desarrollaba el Operativo Independencia. 

Silvia Alejandra conoció su verdadera identidad el 19 de mayo de 2008, cuando el Banco Nacional de Datos Genéticos le comunicó que el ADN extraído del material secuestrado en un allanamiento realizado en su domicilio en Santiago del Estero se correspondía con el de las familias Cugura y Casado. 

Perycia logró hablar brevemente con ella para que de su testimonio por primera vez. 

– No sé nada de mi historia. En una cárcel me dijeron que nací, algo así, pero nadie sabe nada.

Desde Santiago del Estero, Cugura Casado cuenta que se enteró que era hija de desaparecidos cuando la contactaron de Conadi. 

– Me sorprendió, nada más, porque mi vida fue linda, hasta ese momento. 

Al día siguiente de recibir el llamado de la Comisión, Cugura Casado conversó con sus apropiadores. Ahora, en diálogo con Perycia dice que no se acuerda lo que le dijeron y, como ocurre con algunos nietos recuperados en conflicto con la verdad, elige no seguir hablando del tema. 

El 18 de octubre de 2017, el TOF 1 de La Plata condenó a Manacorda a la “pena total de catorce años de prisión, accesorias legales y costas”, por su intervención en la apropiación de Cugura Casado. El juez Pablo Vega resolvió unificar la nueva condena con la pena a diez años de prisión que ex médica de la Policía había recibido en diciembre de 2012 por el caso de Casado Tasca. 

Santillán y Ger fallecieron antes de poder ser juzgados por su responsabilidad en la apropiación de Silvia. 

VÉRTICES 

El Regimiento de Infantería 7 “Coronel Conde” fue un eslabón fundamental en el entramado de centros clandestinos de detención que funcionaron en la provincia de Buenos Aires durante el terrorismo de Estado. Emplazado en el predio delimitado por las calles 19, 20, 50 y 54, en el eje histórico de la ciudad La Plata, formó parte de la cadena de mandos que operó en la Subzona 11, a cargo de la Xma Brigada de Infantería Mecanizada, y fue la cabeza del Área Operacional 113. 

Anotaciones de detenidos a disposición o detenidos por el Área Operacional 113, registros de la presencia de personal del Regimiento en el retiro de personas detenidas o remitiendo documentación, y certificados de defunción, entre otros documentos, a los que se suman numerosos testimonios en el marco de diferentes causas por crímenes de lesa humanidad y los Juicios por la Verdad, dan cuenta de la responsabilidad del personal del Regimiento 7 en el traslado, la detención, el tormento y asesinato de personas, del uso del lugar para esos fines y de su articulación con otras unidades militares y fuerzas de seguridad. 

Los casos de Casado Tasca y Cugura Casado, de cuyos nacimientos aún se desconocen las circunstancias, muestran los vértices del engranaje represivo. Casado Tasca fue entregado a sus apropiadores por el teniente Ricardo Luis Von Kyaw del Destacamento 101 y Cugura Casado habría sido entregada por Alejandro Agustín Arias Duval, jefe de Santillán en el Batallón de Inteligencia Militar 601. Sus madres estuvieron detenidas- desaparecidas en “La Chacha” y sus partidas falsificadas fueron firmadas por Manacorda, médica de la Policía de la Provincia. 

El entramado también lo vincula al CCD Comisaría Octava y a la Unidad Penitenciaria 9. En ese penal estaban presos por razones políticas Horacio Rapaport, Ángel Georgiadis y Julio César Urien, quienes fueron sacados de allí a fines de enero de 1977 por el entonces jefe de Operaciones del Regimiento, Lucio Ramírez. Rapaport y Georgiadis fueron asesinados en el Regimiento y los militares presentaron sus muertes como suicidios. Urien salvó su vida gracias a las gestiones de familiares con vínculos militares. 

En la cadena de operativos, el Regimiento 7 tuvo una participación clave en los ataques realizados en noviembre de 1976 a tres casas de militantes de montoneros, ubicadas en las calles 63, 139 y 30. En la primera, donde se imprimían documentos de identidad para personas de la organización, fueron asesinados Adolfo José Berardi y María Isabel Gau de Berardi, y fue secuestrado su hijo Nicolás Berardi; en la segunda, donde se guardaban documentos y armas, fueron asesinados Graciela Toncovich, Miguel Ángel Tierno, Roal Montes, Mirta Noemí Dithurbide y Elida Aída D ´Ipolito, y en la tercera, donde funcionaba la imprenta, fueron asesinados Diana Teruggi, Roberto Porfidio, Daniel Mendiburu Eliçabe, Juan Carlos Peiris y Alberto Bossio, y fue secuestrada Clara Anahí Mariani Teruggi. 

En los tres operativos, además del personal policial identificado a cargo del coronel Camps, participó el Regimiento 7, el cual aportó las armas de gran calibre utilizadas durante los ataques. 

El Regimiento también fue el lugar de reclutamiento de los jóvenes que en abril de 1982 fueron a combatir a la Guerra de Malvinas, donde fueron víctimas de torturas y graves violaciones a los derechos humanos a manos de sus superiores. 

SITIO DE LA MEMORIA 

El 3 de noviembre de 2016 el Concejo Deliberante de La Plata aprobó por unanimidad que se declare “Sitio de la Memoria” a la Plaza Islas Malvinas y las dependencias del Centro Cultural que se alza en el predio donde funcionó el ex casino de oficiales del Regimiento de Infantería 7 del Ejército. El proyecto había sido impulsado desde el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (Cecim) La Plata, en acuerdo con la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), Abuelas y Madres de Plaza de Mayo de La Plata y otros organismos de derechos humanos de la ciudad. Lo firmaba Chicha Mariani, entre otros.

A más de cuatro años de su sanción, el Ejecutivo local aún no reglamentó la ordenanza 11424, que renombra Centro Cultural y de la Memoria “Islas Malvinas” a las dependencias del ex casino de oficiales y crea la Dirección Espacio de la Memoria Islas Malvinas, cuya máxima autoridad será designado “a propuesta de Organizaciones de Derechos Humanos reconocidas en la ciudad de La Plata”. 

En conversación con Perycia, el secretario de DDHH del Cecim La Plata, Ernesto Alonso, dice que “es fundamental darle el rol que se merece a ese espacio y que no quede en la desidia” de la actual gestión de Julio Garro. En ese sentido, denuncia el estado de “abandono” del predio en el que familiares, excombatientes y miembros de la comunidad platense rinden homenaje a los caídos cada 2 de abril. 

Con el objetivo de “seguir fortaleciendo la Memoria, la Verdad, la Justicia y la Soberanía”, el 24 de marzo el Cecim La Plata y la CPM elevaron a la Dirección Nacional de Sitios de Memoria la demarcación del predio en “una clara señal que afirma el Nunca Más a la perpetración de esos crímenes”.

Fotos: Matías Adhemar.

Publicado en Perycia. 27-03-2021.